07/10/2018 01:17 | Actualizado a 07/10/2018 03:44
La Vanguardia

La excesiva concesión de créditos al consumo por parte de la banca española preocupa cada vez más. Entre enero y julio se ha disparado un 22% y ha llegado hasta los 20.000 millones de euros, un volumen casi tan grande como el concedido en todo el 2015. El gobernador del Banco de España, Pablo Hernández de Cos, ha advertido esta semana del riesgo de supone que tasas de expansión crediticia muy elevadas en este segmento del crédito se puedan convertir en el futuro en una fuente potencial de pérdidas, sobre todo si la coyuntura se debilita y la gente empieza a no poder devolver los préstamos. A diferencia de las hipotecas, además, este tipo de créditos se conceden sin garantías.

La banca ha encontrado en la concesión de créditos al consumo para la compra de bienes duraderos un filón para mejorar sus niveles de rentabilidad. Con ellos se financia la compra de automóviles, electrodomésticos y todo tipo de bienes, incluidas vacaciones y tratamientos médicos.

En un contexto de tipos de interés bajos, a raíz del tipo de interés cero que aplica el BCE, los créditos al consumo permiten a la banca obtener rentabilidades muy elevadas. En julio la media de tipos de interés de estos créditos fue del 8,5% –el doble de la media europea– frente al 2,10% de los hipotecarios. La tentación de dar vía libre al crédito al consumo es muy elevada, pero el riesgo también lo es, ya que cada vez se flexibilizan más las condiciones de solvencia exigidas a los demandantes. La posibilidad de que aumente la morosidad por este concepto, por tanto, es alta.

La Comisión Europea ya advirtió en julio pasado que la expansión del crédito al consumo en España requiere una vigilancia estrecha. Hizo esta advertencia en el marco de la supervisión que realiza cada año del programa de rescate de la banca efectuado en el 2012 por importe de más de 40.000 millones de euros, a raíz de la gran crisis causada por un abuso excesivo del crédito inmobiliario. El gobernador del Banco de España ha vuelto a hacer ahora una recomendación en el mismo sentido. Hernández de Cos ha apelado a la banca a incrementar la vigilancia de las condiciones y los criterios de admisión y de selección de riesgo en la concesión de los créditos al consumo.

Es evidente que un cerrojazo al crédito al consumo puede provocar un debilitamiento de la demanda interna, que es el motor del crecimiento económico. Pero este crecimiento no puede estar soportado en bases falsas, como sería el endeudamiento de las familias sin las suficientes garantías. Por encima de todo, hay que recordar que todas las crisis bancarias se producen por fallos en la calidad del crédito y, en este punto, el Banco de España debe ser muy exigente para evitar repetir las dramáticas experiencias pasadas que tanto dinero han costado a todos los ciudadanos.

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